Tala como planta medicinal

El tala (Celtis tala o ehrenbergiana), también conocido como churquí y yuasihí,  es un árbol nativo de América que crece en regiones de clima templado, sub-tropical y tropical, en barrancas y a la vera de lagunas. En  suelos secos, se desarrolla como arbusto. Se registra  desde el sur de EEUU hasta el centro de Argentina, formando conglomeraciones que reciben el nombre de “talares”. 

Al tala se le atribuyen diversas propiedades medicinales. Se preparan infusiones con sus hojas para tratar afecciones respiratorias y la indigestión. Este té también es bebido como un poderoso descongestivo.  Según el botánico alemán George Hans Emmo Hieronymus (1846–1921), es una cura efectiva contra el cólera,  muy utilizada en ese entonces en la provincia de Córdoba, Argentina.  Las hojas frescas se colocan enteras sobre la piel para tratar la sequedad. El té preparado con ramas tiernas o cogollos es ingerido como desintoxicante. Infusiones de corteza (al 1%) son ingeridas para despertar el apetito y es un antiséptico de uso tópico.  Las flores se utilizan para tratar afecciones estomacales y como antidiarreico.

No hay investigaciones que apunten a obtener evidencia empírica que determine la efectividad del tala como medicamento natural, pero tampoco se han encontrado elementos tóxicos en ninguna de sus partes, por lo que su ingesta es segura.

Los frutos son comestibles, y se suelen disfrutar como aperitivos. Son carnosos, dulces y jugosos. En las regiones de Argentina donde el tala es abundante, se los disfruta en el desayuno con  cereales.  Para los amantes de las aves, es destacable la gran variedad de especies que se acercan a nidificar en sus ramas y que se alimentan de sus semillas, algunos de notable canto, como el jilguero dorado. Sus hojas sirven de alimento a una gran diversidad de mariposas, muchas de notable belleza, como la Doxocopa laurentia, Diaethria candrena y  Libytheana carinenta.

Detalle de hojas y fruto del tala

Su madera es muy dura y resistente a la descomposición, por lo que es muy utilizada para la construcción de piezas pequeñas en carretas o para artesanías. Es muy apreciada como leña. Su utilidad ha impulsado una tala indiscriminada en varias zonas donde es natural. Sus espinas (dos debajo de cada hoja) hacen del tala un arbusto muy utilizado para la construcción de cercos naturales.

Florece a principios de primavera y fructifica en verano y en otoño. Puede cosecharse por semilla o por esqueje en suelos con buen drenaje. Requiere poco riego y mucha luminosidad.  Crece como árbol (llegando a los 20 metros de altura) o como arbusto, según la sequedad del suelo (seco en el segundo caso).  No hay registros que lleven a considerarla especie invasiva, pero se recomienda precaución en regiones donde no se encuentra naturalmente debido al atractivo de sus frutos para las aves y subsecuente diseminación de semillas. Debido a la tala indiscriminada a la que se lo ha sometido, y a su importancia ecológica y utilidad como medicamento natural,  es recomendable su plantación en zonas donde es natural. Debe considerarse que sus raíces son gruesas y poderosas; no se recomienda su plantación cerca de paredes.


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